sábado, 27 de junio de 2009

SIN TI

Levanto la cabeza y mirando al frente, en lugar de ver el presente empiezo a recordar aquellos momentos en los que fui realmente feliz contigo, emulando a un invidente doy palos de ciego como he hecho casi siempre, pero esta vez sin chocarme apenas contra los mismos objetos y zarpazos de la vida que tanto me hirieron; ya casi no usaba mi bastón de ciego, porque encontré en ti a alguien que me agarraba del brazo y me llevaba recto, y muy pocas veces estando contigo, se hacia ese brazo necesario, porque en lugar de tendérmelo me dirigían tus labios y sus palabras, dulces palabras pero algunas tan crueles, tan cargadas de realidad, esa realidad y franqueza que te caracterizan, que hacen a uno abrir los ojos y caminar sin mano alguna; sin embargo, añoro aquellos días en los que era tan inocente sin darme cuenta de nada, porque era feliz cuando estaba contigo sin saber realmente como es la vida esta maldita vida, que nos unió y que de igual forma nos separa, y temo que para siempre, así que ahora, sin más palabras, quiero cerrar los ojos o tenerlos abiertos eternamente, no para el pasado contigo, si no para el cruel presente sin ti.

El Duende del Norte.

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